Faqs
En el contenedor marrón deben depositarse los restos de materia orgánica que son biodegradables:
- Restos de comida, cocinados o sin cocinar.
- Desperdicios de fruta y verdura, residuos de carne y pescado, cáscaras de huevo, marisco y frutos secos.
- Posos de café e infusiones.
- Papel de cocina y servilletas usadas, platos desechables, vasos y cubiertos de material compostable.
- Bolsas de papel alimentario
- Pequeños objetos de madera como mondadientes, palillos de helado y de comida china, etc.
- Serrín, pequeños restos de jardinería y ramos de flores.
El contenedor de resto seguirá siendo útil para depositar todos los residuos que no tienen cabida en otros contenedores:
- Material textil sanitario: productos de higiene usados como toallitas húmedas, mascarillas, pañales, tampones y compresas, pequeños residuos de curas domésticas (tiritas, esparadrapos, vendas, algodón, gasas…), hilo dental, bastoncillos, etc.
- Otros productos de aseo e higiene: maquinillas de afeitar, cepillos de dientes, preservativos, limas, esponjas, etc.
- Excrementos de animales, sustrato para jaulas, arena para gatos y mascotas.
- Bolsas de aspiradora llenas, polvo de barrer.
- Cerillas, colillas, cenizas, carbón.
- Platos y tazas de loza, cristales, vajillas o cubiertos y otros elementos de menaje que sean de vidrio, plástico o metal.
- Objetos de plástico, metal o madera que no sean envases, como juguetes y utensilios rotos.
Se denomina “impropios” a aquellos residuos que, por confusión, error, ignorancia o desidia, se encuentran en un contenedor que no les corresponde (Por ejemplo, un tetrabrik en el contenedor del papel, o una lata de conservas en el contenedor de orgánica). Respecto del reciclaje de la fracción orgánica, la consecuencia de los impropios puede ser muy grave: cuando llega una carga de residuo se analiza su composición, y si los impropios superan el 20%, esa carga no se puede reciclar y hay que desecharla en vertedero.
Para los ayuntamientos, supone un ahorro próximo al 20 % en el coste de gestión, más los impuestos. El coste de la gestión de una tonelada de residuo orgánico en vertedero, cuando va mezclado con otros residuos al estar depositado en el contenedor de la fracción resto, es de unos 105 €* por tonelada, mientras que su compostaje tiene un coste de 85* € (en ambos casos es sin incluir impuestos).
* Datos de 2025
El compostaje es un proceso natural. La materia orgánica, por su propia naturaleza, es biodegradable. Esto significa que se descompone de una manera natural transformándose en sustancias que se incorporan nuevamente al ciclo de la vida.
En la naturaleza, las hojas caídas de los árboles, o los animales que mueren, o los restos de sus comidas, se descomponen y sirven de alimento a otras plantas y animales. El compostaje consiste únicamente en facilitar este proceso en factorías específicamente diseñadas para ello, transformando los residuos orgánicos de origen urbano en compost natural.
En una economía circular ideal no existen los “desperdicios”: todos los materiales sobrantes de una actividad tienen un potencial y una utilidad en otra actividad distinta. Al reciclar y reutilizar, los recursos no se pierden. El término economía circular se ha ido consolidando en la última década como referencia de un ideal en el que todo se reaprovecha, los residuos de una actividad se convierten en la materia prima de otra, mediante un proceso que denominamos valorización. La sostenibilidad es máxima y el impacto sobre el medioambiente, mínimo. En este camino hacia el desperdicio cero es necesario encontrar un destino para cada clase de residuo, y minimizar la utilización de materiales cuyos residuos son difícilmente valorizables.
En Cantabria, el objetivo es el establecido en la Estrategia Española de Economía Circular, a la que la comunidad está adherida. Esta estrategia fija como meta que, en 2030, al menos el 60% en peso de los residuos domésticos y comerciales se destinen a la preparación para la reutilización y al reciclaje.
En lo que se refiere a residuos de alimentos, el objetivo es reducir la generación de residuos el 50% en los hogares y el 20% en las cadenas de producción y suministro.
Aunque la prioridad es reducirlos al máximo, los residuos orgánicos domésticos, que inevitablemente generamos, deben ser gestionados correctamente mediante la recogida separada y su posterior tratamiento biológico con actividades como el compostaje doméstico o comunitario. Para ello, es muy importante que no se produzcan mezclas con otros residuos no orgánicos.
El ciclo se completa transformando la materia orgánica generada en compost, que podrá ser aplicado de nuevo en el suelo como abono o enmienda orgánica en las tareas agrícolas o de jardinería.
En casa, puedes utilizar un cubo doméstico o preferiblemente un contenedor ventilado para residuos orgánicos.
Utiliza una bolsa compostable para recoger los residuos.
Cierra la bolsa antes de echarla en el contenedor, para garantizar la higiene.
Es importante no depositar residuos impropios (plásticos, botellas, envases ligeros, cartón) para no dificultar su tratamiento y reciclaje posterior.
La recogida del contenedor marrón es diaria, evitando así acumulación, plagas o malos olores.







